Vicente, el montonero de San José de Bolívar Imprimir Correo electrónico
Folclore - San José de Bolívar
Escrito por Jose Antonio Pulido Zambrano   
Jueves 11 de Septiembre de 2008 23:30

En los alzamientos de Pregonero de 1918 al 1920, por parte del General Juan Pablo Peñaloza, varios rioboberos y queniqueos se unieron a las filas guerrilleras de este General mítico, quién desde el Táchira perseguía el sueño de tumbar el gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez.

Los pueblos de montaña eran los más ariscos y los que más dolores de cabeza daban a Eustoquio. En Queniquea eran adeptos a Peñaloza, Ángel María Salcedo y Meliton Mora y en San José de Bolívar entre otros, Vicente Pulido, aldeano de Los Paujiles, quién como todo rebelde prefirió las armas y se interno montaña adentro. En la quema de Pregonero por parte de la Sagrada que dirigía desde San Cristóbal Eustoquio Gómez, ordenó que todo rebelde fuese enviado al cuartel de San Carlos. Entre uno de esos montoneros (como se llamaba a la guerrilla de Peñaloza) cayó el riobobero Vicente Pulido. La orden era que debía ser llevado al cuartel San Carlos, lugar del que se sabía cuando llegaba pero no si volvía a salir con vida. Vicente junto a otro grupo de montoneros fué llevado en Grillos hasta el cuartel de prisiones de San Cristóbal, esto sucedía en el año de 1921.

Aún San Cristóbal tenía el olor a muerte por el ajusticiamiento de los ahorcados por Eustoquio. Los presos, por cuestiones del destino fueron dividos en dos grupos, uno al cuartel San Carlos y otro siguió los pasos de los túneles secretos que hacía Eustoquio en la ciudad. Vicente fué llevado al cuartel San Carlos donde paso varios años hasta que en 1926 Eustoquio es relevado como Presidente del Estado, y en vista de la reconciliación de la patria, fué liberado de una prisión que le dejó cinco marcas imborrables, la del grillo en un pie, en sus dos manos, en sus recuerdos y en su alma.

Vicente regresó hecho despojo humano en la cárcel, le creció la barba, las ojeras se le hicieron inmensas, pues cada noche se acostaba pensando que sería su última noche. Su familia aún conserva una tasita de afeitar que labró de cacho  con el único motivo que el día que fuese libre, necesitaría una para quitarse la barba. Este implemento lleva tatuado una rosa en su centro y rosales circulares que envuelven a la rosa mayor. Fué el único testimonio que quedó de su estadía en el cuartel San Carlos por haberse atrevido junto a otros en seguir el sueño utópico de tumbar al Benemérito Juan Vicente Gómez.

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El primer carro que entró a San José de Bolívar fué un Dodge 46 manejado por el Señor Juan Peñaloza y el segundo fué el del Señor Nicolás Rosales?