Visitas pastorales y la iglesia Imprimir Correo electrónico
Folclore - San José de Bolívar
Escrito por José Lubin Pulido   
Sábado 19 de Abril de 2008 19:30
   Las visitas pastorales a nuestra comunidad en lo largo de su historia, han sido motivo de gran significación en la constante renovación de la fé cristiana, además  los feligreses de esta población de San José de Bolívar nos llenamos de regocijo y alegría por tan importante y trascedental acontecimiento y es así que para el año de 1.805, un grupo de feligreses se trasladan a La Grita y  comunican al Vicario sus deseos de construir una capilla en el pequeño caserío Río Bobo  para recibir la palabra de Dios.

      El 2 de diciembre de 1.805 en visita pastoral  del Obispo de Mérida, Monseñor: Santiago Hernández Milanes a la ciudad de La Grita, informa a los pobladores de Río Bobo, que va a trasladar de Bailadores a Joseph Casimiro Mora, para que edifique una capilla en Río Bobo y Queniquea  y los feligreses reciban comunión y misa dominical. Los vecinos construyen una capilla de bareque y palma. Para el año de 1.817, los pobladores de Queniquea  envían una comunicación al Obispo de Mérida,  Monseñor Lasso de La Vega, solicitando el traslado de la institución religiosa a esa comarca.  Por decreto del Obispo de Maracaibo de esa época, ordena el traslado y el 8 de abril de 1.808 el Padre Fernando José García, vicario de La Grita ejecuta la orden. El Dr. Antonio Bernabé Noguera, quien era propietario de estas tierras, al ver la capilla abandonada la destruye. Los habitantes del  Río Bobo  se sienten desposeídos de lo mas preciado: el culto a su fe católica. Para el año de 1.883 con motivo de la fundación de nuestro poblado se nombra una junta que se encargará de la ejecución de una capilla.

     Tengo la seguridad que la primera visita  pastoral realizada por un prelado de tanta significación religiosa la ejecutó el Presbítero: Monseñor Dr. Jesús María Jáuregui Moreno Vicario de La Grita, insigne religioso y educador, fundador del colegio Sagrado Corazón de Jesús. 

    Vino Monseñor Jáuregui en lomo de mula, procedente de La Grita, para asistir a la bendición solemne de la capilla  recién construida.  a finales del año de 1884. Siendo Don Luís Barrios (Merideño) el maestro de obra acompañado en sus labores por el joven Saturnino Peñaloza. Cabe destacar el beneplácito  que sintió la comunidad de esta feligresía por la visita  de tan importante apóstol, distinguido por su fervor religioso, su calidad humana y su capacidad intelectual. Años más tarde desterrado a Roma, durante el gobierno de Cipriano Castro por haber reclamado que se utilizara jóvenes de su colegio  con edades de escasos 16 años, en la revolución Restauradora.

El 2 de febrero de 1.886 se nombra a una junta pro templo, que recae en los señores: Joaquín Zambrano, Rafael Chaparro y Ramón Guerrero y de mayordomos de fabrica a los señores Domingo Pulido y Juan E. Pulido. Quines trabajan en la ampliación y remodelación de la capilla, para trasformarla en un templo de tres naves, con altar y presbiterio y una pequeña torre. La presencia del padre Ezequiel Moreno, alienta a los feligreses  que culminan la obra en el año de 1.886. Apenas transcurridos ocho años, el terremoto de 1.894 destroza el templo.

Para el año de 1.912 el párroco José de Jesús Espinosa de la vicaria de La Grita, manifiesta que el sacerdote Rafael Mora esta construyendo capillas en La Florida, Potosí y San José de Bolívar. Un viernes por la tarde de 1.929  se siente un remeson que estremece la tierra, un nuevo terremoto destruye en la mayor parte esta nueva iglesia. Los Feligreses acuden de nuevo a los constructores de la anterior iglesia, quienes ancianos no tenían las fuerzas para realizarla y contratan a los maestros de obra: Don Nicolás Rosales, quien vino procedente de Bailadores  y Don Carmelo Vielma (Merideño),ello  reconstruyen la iglesia  entre  1.930 y 1931.   

 Otras visitas pastorales se realizarían; una de ellas, que recuerdo con emoción,  llevada acabo por Monseñor Obispo: Rafael Arias Blanco en 1949. La gente se congregó en el sitio La Quinta, del poblado, para recibirlo procedente de La Florida. Los maestros de la escuela Regina de Velásquez dispusieron a los alumnos en dos filas a ambos lados del camino de recuas, una de hembras y otra de varones  ataviados con sus batas blancas impecables, agitando en sus manos banderas de papel, blancas y amarillas de la iglesia y del tricolor nacional. Cofradías representadas por los priores estaban presentes, resaltaban Las Hijas de Maria con blanco uniforme hacían gala de su fé, de su juventud y de su inocencia, una de ellas en discurso breve daría la bienvenida. Primero arribaron los seminaristas que venían a pié, luego una cabalgata  de jinetes y amazonas, distinguiéndose en el centro de la misma la  hidalga figura del distinguido pastor, montado sobre un corcel blanco que lo resalta entre sus acompañantes. Hombres y mujeres  caminando apresurados  seguían  detrás, habían transcurrido seis o siete años de su última visita. Este venerado obispo de sobrados méritos fue posteriormente Arzobispo, tubo celebridad por su profunda y reconocida fé católica, una carta pastoral  señaló la importancia de la libertad y la democracia para Venezuela en diciembre de 1.957.  Mi padre, Segundo Pulido Vivas, nos hizo saber de los meritos  de este hombre probo, religioso y patriótico. Monseñor Arias Blanco quiso construir acá, un Seminario Vacacional; idea truncada por su traslado a Caracas.

     Años más tarde este noble pueblo se volcó con entusiasmo a la entrada del poblado para recibir a otro ilustre obispo, hacedor de sacerdotes, Monseñor Obispo Alejandro Fernández Feo, a quien la feligresía acompañó en todo momento a su llamado. Impulsó conjuntamente con el Presbítero  Domingo Guerrero, la construcción de este hermoso templo, ya que el anterior colapsó por el terremoto de 1956. Su innaguración se llevó a efecto un 19 de marzo de 1961, asistieron los obispos: Monseñor Alejandro Fernández Feo obispo de la Diosis, Monseñor Dr. Domingo Roa Pérez arzobispo de Maracaibo, quien se había estrenado de párroco en esta comunidad un 5 de diciembre de 1943 y Monseñor Dr. José León Rojas Chaparro obispo de Trujillo, vinculado a nuestro pueblo por sus raíces familiares, hizo de orador.

     Las visitas pastorales de Monseñor Marco Tulio Ramírez Roa, quien fuera cura párroco  de esta comunidad, resaltaron en su importancia por el  gran cariño que dispensó hacia nosotros.

     Se recibió también la visita  pastoral de  Monseñor Mario Moronta reconocido obispo a nivel nacional que constituye para los rioboberos un verdadero orgullo de tenerlo entre nosotros como rector de la fé católica para renovar en esta comunidad la cristiandad y abogar por la paz  y la fraternidad humana. La comunidad ganadera le dió  la bienvenida a tan capacitado apóstol  deseándole que su visita pastoral  fuese  todo un  éxito.  

Escrito por :
José Lubin Pulido
 
Comentarios (0)add comment

Escribir comentario
Tienes que estar conectado para escribir un comentario. Registrate o/y conectate al portal con tu nombre de usuario y contraseña.

busy
 

San José de Bolívar es el mayor productor de leche en el Táchira?