Tiempos Difíciles Imprimir Correo electrónico
Folclore - Cuentos, leyendas y creencias Rioboberas
Escrito por Edgar Andrade   
Jueves 07 de Octubre de 2010 00:00

Hace aproximadamente cincuenta años, cuenta mi padre José Tomas Andrade Urbina, mis abuelitos eran muy pobres.

Ángel Maria Andrade y Maria Dominga Urbina (+) , vivían en una pequeña casa construida con madera, gaita y barro pisado en las Mesas de Seboruco, pero la vida era tan difícil que decidieron vender y buscar otro lugar que sería donde criarían asus hijos por el resto de sus vidas y ese lugar fue Quebrada Grande, un lugar lleno de montañas espesas y un camino lleno de charcos que comunicaba de San José de Bolívar a Pregonero.

SJB

Este lugar, hoy en día un Caserío, estaba lleno de montañas, no existían potreros y lo que había era uno que otro rancho, donde posaban los obreros que tumbaban matorrales desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde, mi abuelo que era tan pobre vivía del jornal y una que otra carga de leña y horcones que le encargaban del pueblo. Los centavitos ganados los empleaba en comida y otras cosas para la casa, principalmente para comprar diez arrobas de guineo, esto equivale a ciento veinte kilogramos que le alcanzaban para una semana.

Mí abuelo Ángel, como se solía llamar, trabajó muy duro ya que para construir su nueva casa de madera, barro pisado y gaita, tuvo que emplear todos los medios que tenía a su alcance, pues la gaita la tenía que traer en bestias mulares, de una lejanía de aproximadamente quince kilómetros, la misma era de los lados de Pregonero de un lugar llamado Campoelias y era de los páramos de esa localidad,  ya que en Quebrada Grande no se encontraba y la misma se necesitaba para el techo de la humilde casita por lo que se tenía que hacer ese sacrificio.

Mientras mi abuelo realizaba estos duros trabajos, mi  abuelita Dominga ocupaba el tiempo en hacer esteras con guinea, chingaleas con cañuto tierno, esterillas para queso, diferentes tipos de canastos también hechos con cañuto; los mismos se los encargaban ya que hacia trabajos muy bien hechos. Algunos canastos los usaban para la siembra de maíz por lo que le solían llamar maiceros, otros para cargar niños en las bestias mulares, los hacía especiales para dicho fin, por lo que se podían cargar dos, uno por cada lado.

Otros fines de los canastos como el de conservar alimentos como la arepa de trigo y la de maíz, los de guardar ropa bien fuese limpia o sucia ya que estos eran grandes con orejas  ya que se facilitaba para cargarlos al sitio donde se iba a lavar y con una tapa para evitar que la ropa se ensuciara. Todos estos trabajos los realizaba la abuela para obtener más ingresos y  ayudar a sacar sus hijos adelante, ya que una madre se esmera por ver bien a sus hijos. 

Escrito por :
Edgar Andrade
 
Comentarios (3)add comment

Adalberto dijo:

Adalberto
Gracias por el aporte
Disculpa que ha tardado bastante en publicar tu artículo. Un Saludo
07.10.2010

Yonathan Duque dijo:

Yonathan Duque
...
Mi hermano del alma muy buena esa historia, una diferencia del cielo a la tierra aquellos tiempos con los de ahora, adelante.
11.10.2010

Argenis Elías Vivas Becerra dijo:

Argenis Elías Vivas Becerra
Que bien esta historia
Quisiera mas explicaciòn referente al uso de La Gaita en el techo de las casas, era como soporte o como ramas para cubrir...
24.10.2010

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busy
 

San José de Bolívar es el mayor productor de leche en el Táchira?