| El becerro de Los Paujiles |
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| Folclore - Cuentos, leyendas y creencias Rioboberas | ||||
| Escrito por Jose Antonio Pulido Zambrano | ||||
| Jueves 04 de Septiembre de 2008 23:30 | ||||
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En esos tiempos algunos hijos de los lugareños viajaban a la capital para buscar mejores oportunidades de vida. Una noche un grupo de ellos regresaban al pueblo para visitar a sus familiares y la posada de Doña Vicenta estaba cerrada por lo cual no podía pernoctar ese día en San José de Bolívar así que decidieron con maleta y todo dirigirse inmediatamente a Los Paujiles donde seguramente los esperaban sus progenitores con una lámpara de kerosene en la entrada de la finca. Las personas que nos relataron su experiencia paranormal, comentan que llegando al lugar de la Cruz de la Misión, se encomendaron a Dios para que los protegiese, y como cosa de milagro, una luna llena se presento y aclaró el camino. Al llegar al Topón un becerro de color blanco se unió a la comitiva, la gente pensó que era un animal extraviado, y a cada paso en el camino real, el becerro por el lado derecho los acompañaba sin inmutarse de la presencia humana. Cuando llegaron a La Cuchilla el becerro desapareció sin darse cuenta, una oscuridad rodeo el lugar y a la luz de la luna un perro lobuno aulló, como símbolo de mal augurio. Uno de los caminantes tomó un rosario entre sus manos y comenzó a rezar a todo pulmón, y en eso vieron que la luna llena volvía a desplazar la oscuridad y que el becerro blanco se acercaba al perro, este al verlo aparecer salió corriendo perdiéndose en la montaña. Volvieron de nuevo los ánimos y al poco tiempo llegaban a la finca, recuerdan que el becerro blanco llego frente a esta y como cumpliendo su tarea dio media vuelta rumbo al camino de San José de Bolívar. Los hijos le contaron al padre lo sucedido, y el sin extrañeza les comentó que esa era un alma buena que les había acompañado, pues tal vez aquella noche algo malo les aguardaba en el camino. También les explico que era imposible que el becerro hubiese ido por la montaña, ya que todo ese lado estaba cercado. Los hijos juraron que el becerro jamás había pisado el camino real, y que cuando llegaron a la entrada de la finca el animal bendito dio la vuelta y se regreso por el mismo camino. Dicen los aldeanos que este becerro es uno de los animales que acompaña a San Isidro Labrador, patrono protector de la Aldea, cuya imagen fue traída a San José de Bolívar a la iglesia en el año de 1905 desde Tovar.
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veces visto: 1047 Comentarios (2)
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Adalberto
dijo:
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Excelente artículo No conocía esa leyenda, la verdad me ha gustado mucho, gracias por compartirla. Le hemos adicionado una foto que el fotógrafo Kevin Vasquez nos habia proporcionado hace algunos meses y que no sabiamos que hacer con ella. Curiosamente, la foto es de un becerro blanco, nacido en Los Paujiles.... Raro no? :grin |
AURA
dijo:
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Gracias por recordarme este cuento Nunca llegué a verlo o sentirlo, pero sí lo teniamos presente cuando se nos hacía de noche y regresábamos de los Paujiles de nuestros acostumbrados paseos en mi época de estudiante:eek Desde la Cuchilla nos lanzábamos en una loca carrera por el ramal para ahorrar camino y no parábamos hasta llegar a la caja de agua en el Topón,en donde sofocados y aliviados hacíamos el recuento del grupo :grin porque en ese tropel lo único que recordábamos era lo que Don Teódulo Roa y Don Ramón Rodríguez nos contaban y por supuesto nadie quería comprobar por sí mismo la veracidad de éstas. :grin :grin |


Los Paujiles es una de las aldeas más enigmáticas de nuestra población, con su clima de montaña agradable, fresco y frío, todo un paraiso. Cuentan los más viejos que antes para llegar a la aldea Los Paujiles existía un camino real (aún hoy existe un pequeño ramal) que iba desde el Topón hasta el sitio llamado la cuchilla. Eran los días que al pueblo empezó a llegar un nuevo objeto para dividir sus tierras y la madera dio paso al alambre de púa. La cerca como eje divisionario fue implantada en las diversas fincas para marcar normas y derechos a la propiedad privada.

