| La copita |
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| Folclore - Cuentos, leyendas y creencias Rioboberas | ||||
| Escrito por Aura Becerra | ||||
| Martes 13 de Mayo de 2008 19:30 | ||||
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Cuando cruzamos el puente sobre el Río Bobo, de inmediato divisamos delante de nosotros a escasos metros, un pequeño resplandor que y empezó a acompañarnos. Inmediatamente se nos acabó la algarabía y todos permanecimos callados y para darnos valor nos agarramos de la mano formando una cadena humana, hombro con hombro. Entre sollozos y palabras de aliento nos preguntabamos ¿que será eso? sin obtener ninguna respuesta satisfactoria. Nos paramos y miramos a ambos lados del camino para ver si eramos objeto de alguna broma pesada de parte del grupo que se había venido adelante, pero no logramos divisar a nadie. Intentamos retroceder hacia Río Arriba, pero la lucecita se colocó delante de nosotros; no importaba la dirección que tomaramos, ella estaba al frente. Decidimos valientemente apresurar el paso y cerrando los ojos los más asustados, nos encaminamos hacia San José de Bolívar de manera atropellada pero todos juntitos. La lucesita se colocó de nuevo delante de nosotros, se movía como si estuviera en un candil, siempre adelante. Si corriamos ella igual aceleraba, si nos parabamos, ella se paraba. Siempre delante de nosotros como mostrándonos el camino. Al llegar al pueblo, asustados pero aliviados porque la lucesita se estacionó al lado del camino, nos encontramos con Don Ramón Rodriguez que esperaba a esas horas de la madrugada el transporte para irse a San Cristóbal. Al vernos nos preguntó que por qué estabamos tan asustados. Entre lágrimas, sollozos y palabras entrecortadas le narramos la experiencia. El se soltó a reir y nos dijo"menos mal que no la torearon porque sino estarían de verdad aterrados" y nos contó que esa misteriosa luz era La copita. La copita era un pequeño fantasmita que se le aparece a los caminantes en las noches oscuras y los acompaña por los caminos reales hasta que llegan a su destino. Según Don Ramón no era motivo de asustarse porque no hacía ningún daño. Eso sí, si se le toreaba o se burlaban de ella, empezaba a crecer y crecer hasta convertirse en un monstruo que privaba la gente del terror y la dejaba desmayada; Así que no se le debe molestar. Por si las moscas, después de ese día siempre asegurábamos el transporte para el regreso y cuando pasábamos el puente los menos valerosos, nos acurrucabamos para no ver el camino. Nadie de los que vivimos esa experiencia en ese entonces regresamos para comprobar si siempre se aparecía o peor aún, si era verdad que si se le molestaba se transformaba en un monstruo aterrador . Eso se lo dejamos a otros más hozados.
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maryi
dijo:
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me gusta este tipo de cuentos a mi gracias a dios jamas me ha sucedido algo digamos sobrenatural, pero siempre he escuchado los cuentos de muchas personas que si lo han vivido, san jose esta lleno de estos relatos que a mi me encanta oir....... estaria genial que otros se animaran a escribir sus experiencias todo eso hace parte del encanto de nuestro pueblo...... |
Chicho
dijo:
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Qué susto!!!!!!!! A mi me pasó lo mismo, cuando venía de casa de los caballos en Río Arriba una noche que asistí a una fiesta y me quedé solo para regresar. La carrera que pegué fué tal que creo que rompí varias marcas y más nunca me vine solo, prefería quedarme durmiendo en el zagüan de alguna casa, antes que volver a sufrir tremendo trauma. Qué vá. Eso si fué un gran susto. :eek |


En mis años de moza, cuando ibamos a fiestas a Queniquea y no conseguiamos transporte después de la misma para regresar a San José de Bolívar, nos veniamos tranquilamente a pie. En una de esas aventuras en compañía de Victoria e Ivan ratón, Antonio Pio Pío y otros más que ahora sus nombres no recuerdo, no tocó caminar en una noche oscura en la que apenas se divisaba la carretera. Nuestra travesía transcurrió entre canciones, chistes y apuestas durante el recorrido hasta llegar al puente. 

