Milagros de San José Imprimir Correo electrónico
Folclore - Cuentos, leyendas y creencias Rioboberas
Escrito por José Lubin Pulido   
Domingo 20 de Abril de 2008 19:30

Milagro a Doña Carmen García de Guerrero: Doña Carmen ferviente, creyente y devota de San José, me contó, que en una ocasión, uno de sus hijos estaba muy enfermo, la fiebre no le bajaba, pidió con fervor y piedad a nuestro patrono que le ayudase. De repente vio pasar a San José caminando con su barba y la ropa que lleva la imagen, conduciendo de la mano al niño Jesús, quién iba vestido de rosado; paso por un lado de la cocina y le hizo señas que su deseo seria cumplido. De inmediato el niño Jesús salio caminando delante del nuestro patrono; ella sintió una inmensa alegría interior difícil de describir y vio a su hijo completamente sano como si nada le hubiere ocurrido. Hace Doña Carmen referencia que es bueno tener la imagen de San José en la casa.

Milagro a Don Jesús Contreras: Para el año de 1910, cuando se suscitaban las escaramuzas militares de la época, Don Jesús quien era Prefecto Civil del Municipio es encomendado por el Gobierno del Táchira, para que haga preso al General Juan Pablo Peñaloza, quien se desplazaba con las tropas hacia Pregonero; y en sitio de Helechales, Don Jesús y sus partidarios se enfrentan en feroz lucha con las tropas de Peñaloza, que eran más numerosas y mejor armadas. A punto de perder la batalla en un momento de reflexión suplica a San José que le ayude a salir vivos por lo menos, las tropas enemigas se retiran y salen airosos de la contienda. Al regreso a nuestro poblado acompañado de su tropa, se dirigen a la iglesia a orar y dar gracias a San José, se arrodilla Don Jesús ante la venerada imagen, inclinando la cabeza ante los pies, cuando de repente da cuenta que están impregnados de tierra colorada del sitio donde se libró la batalla.

Otro milagro: corría el año de 1928 cuando llega a Queniquea el General Juan Pablo Peñaloza acompañado por su tropa, armados en revuelta y contiendas en contra del régimen del General Gómez, en el propio cementerio de Queniquea ahorcan a un lugareño, por deuda de una mula a uno de sus seguidores. Llega razón a nuestro poblado que de un momento a otro lo va a situar. Los Rioboberos eran afectos al General Gómez; acampa sus tropas Peñaloza en Santa Filomena que era conocida con el nombre de La Esmeralda. Los parroquianos abandonan el poblado, la muchachas jóvenes y solteras, son sacadas secretamente del poblado, a las señoritas: Séfora y Teotiste Chaparro son llevadas a la Cumbre, las hermanas Narváez son llevadas al Encierro, las Señoritas Delfina y Antonia Ramírez Vivas las trasladan a la Palma, las hermanas Romero las llevan al Páramo El Rosal, para resguardarlas de las tropas Peñalocistas, que tenían fama de violar a las jóvenes. Los moradores llevan consigo los animales: vacas, bestias y cerdos, se esconden en diversos lugares de la montaña. Esperan que el ataque de la tropa sea en la noche, Don Juan y sus seguidores que lo acompañan colocan la imagen del patrono San José en la plaza al lado de un samán que existía para entonces. Prenden fogatas en varios sitios del poblado, desde el Calvario hasta el Topón; fogatas que representaban a pequeñas tropas de defensa. Peñalosa y sus seguidores divisan las interminables luces y piensan que gente de la Grita y Pregonero han venido a reforzar a los pobladores de San José de Bolívar y deciden retirarse, para continuar camino a San Pablo, atribuyendo este hecho a un milagro de nuestro Patrono.

Un milagro comentado por varios vecinos fue el hecho suscitado en 1890, cuando un cura párroco de nuestra Señora del Rosario de Queniquea, se llevó la imagen de nuestro Santo Patrono, tallada por la hábil mano del ilustre escultor Don Atanasio Cárdenas, quien por cierto realizó una escultura al General Guzmán Blanco, en la ciudad de Caracas que fue derribada a la caída de este mandatario, a la población de Queniquea, que según el mencionado párroco era merecedora de esta venerada imagen. Pasaron dos o tres días y los parroquianos haciendo plegarias al poderoso por tan lamentable hecho, cuan grande fue la impresión que una mañana de abril, vieron de nuevo la imagen en la mitad del púlpito de nuestra iglesia, con sus pies llenos de barro, era comienzo del invierno.

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José Lubin Pulido
 
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busy
 
El primer instrumento musical mecánico que llegó a San José de Bolívar se llamaba "vitrola", traído en 1915 por el Señor Estanislao Caro?