| El Padre Pepe |
|
|
| Folclore - Gente dejando huella en San José | ||
| Escrito por José Lubin Pulido | ||
| Miércoles 20 de Agosto de 2008 19:30 | ||
|
José de las Nieves Contreras Pulido, mejor conocido como El Padre Pepe, nació en Mesa Grande, aldea los Paujiles, San José de Bolívar, el 5 de agosto de 1924. Sus padres fueron Don Pedro Contreras Méndez y Doña Eumenia Pulido Vivas, ambos descendientes de dos, de los fundadores de este poblado: Don Rafael Contreras Duque y Don Ramón de Jesús Pulido Ramírez. Quienes fueron formados profesando la fe católica que transmitieron a sus hijos, conduciéndolos por ese hermoso camino de la cristiandad. Sus hermanos fueron: Lino, Ana Beatriz, Pedro, María Mercedes, y Carmen Victoria. En su infancia estudia en San José de Bolívar y en Queniquea, donde recibe clases del distinguido educador de la época Don Fidel Orozco, luego por recomendaciones hechas de Monseñor José León Rojas Chaparro, Presbítero en aquel entonces, ingresa al Colegio San José en Mérida. Dicho colegio estaba regido por los padres jesuitas y así siendo un niño de once años de edad, un tanto travieso, se encamina por los senderos de los discípulos de Cristo, para predicar el evangelio de la fe católica. Continua sus estudios en el colegio San Ignacio en Caracas, y una vez culminado el bachillerato, ingresa en la Universidad Gregoriana en Bogotá; más tarde se traslada a Québec Canadá, continuando allí sus estudios religiosos. En sus andanzas eclesiásticas, también estudia en el Pio Latino de Roma, para terminar su sacerdocio en Salamanca, España, con apenas 24 años de edad. Regresa a Venezuela y en Mérida, y por diligencias realizadas por Monseñor José Ignacio Pulido Méndez, se ordena como sacerdote seglar en la catedral de Mérida, el 20 de diciembre de 1958. Su segunda misa la realiza en la catedral de Guanare ante la Virgen de Coromoto. pero es en San José de Bolívar su pueblo natal, donde celebra su primera misa, el día 5 de agosto de 1960; misa concelebrada en donde participaron el Vicario Marco Tulio Ramírez Roa y el presbítero Pedro José Pérez Vivas,el sermón predicado estuvo bajo la responsabilidad del Presbítero, Monseñor José León Rojas Chaparro, tutor de su sacerdocio. Rodeado de su madre, de sus tíos, de sus primos, de sus familiares y demás feligreses, quienes se sienten alagados por tan singular distinción, ya que "el Padre Pepe" es el primer hijo de este municipio que obtiene el sacramento de la orden Sacerdotal. Una vez Ordenado de sacerdote, va al Estado Trujillo como tenientecura a la Parroquia de Carvajal. Al poco tiempo es trasladado al El Vigía en el Estado Mérida, también de tenientecura de esa parroquia. Luego es designado por la arquídiosis de Mérida como párroco de Guayabones y de sallí pasa a Santa Cruz de Mora, para más tarde ser nombrado párroco en la ciudad de Tovar. En todas estas parroquias fue acompañado por su venerable madre Doña Eumenia Pulido de Contreras, quién como mujer Tachirense y de arraigada fe cristiana se siente orgullosa de su hijo sacerdote. Siempre se ganó el aprecio de todos los feligreses a quienes les imparte conocimientos religiosos que los conduzca por los caminos de la fe, que Jesús lego a sus pastores. Pero no es sólo los preceptos y dogmas cristianos los que predica, ejerce también la pedagogía, profesión que le apasiona y a la que se dedica a partir de sus 25 años de edad impartiendo conocimientos además de la fe cristiana en áreas como matemáticas, física, química e inglés, en el colegio San Luís Gonzaga de Maracaibo, en el San José de Mérida y en los liceos de las parroquias donde ejerció su sacerdocio. Nombrado Rector del Seminario de Mérida, donde es hacedor de sacerdotes, continua dedicándose a comunicarle las enseñanzas pedagógicas a los adolescentes a quienes les brindaba su amistad y les daba acertados consejos que sabía mezclarlos con su humor característico, pero los momentos que tenía que hacerlo era rígido y severo. Pero su vida estaba dada al contacto con los parroquianos, con los campesinos, con los familiares, con los adolescentes y sobre todo con los niños con los cuales tenía un carisma especial, a quienes abrazaba y jugaba con ellos con inmensa satisfacción, y los niños familiares o no, se volcaban hacia él, atraídos por su magnetismo espiritual. En sus últimos días, cuando sus fuerzas sucumbían, se le acerca un niño para tratar de jugar y de lo mas profundo de su ser, hizo lo imposible para jugar a la pelota con ese infante, que le brindó quizá, su ultima alegría. Así que retorna de nuevo al ejercicio sacerdotal parroquial, porque siempre fue un verdadero cura párroco. Ejerce su sacerdocio en Zea, Estado Mérida y empieza a darse cuenta de ciertos quebrantos de salud que lo amenazan. Al ser jubilado de sacerdote se traslada a Caracas donde están sus hermanos y primos. Después de cierto tiempo regresa a San José de Bolívar su pueblo natal, poblado que amó con pasión; su hermana María Mercedes le acompaña y se dedica a las faenas del campo, de la que se sentían arraigados por los recuerdos de la infancia de estos niños campesinos de su Mesa Grande querida. Su familiaridad fue su horizonte, por eso, después de sus largos años de estudio sacerdotal fuera del país, regresó a conocer a sus nuevos primos y a remembrar aquellas personas que apenas recordaba y que eran adultos. Esta singular distinción hizo de Pepe, un hermano, un primo, un amigo, un sacerdote, amado y querido por toda la familia. Nos acompañó en los bautizos, en los matrimonios, en las primeras comuniones y en lo sepelios de nuestros seres queridos. Elocuente en su hablar, chistoso, jocoso y querendón. En la época que retornó de Caracas acá, a su pueblo natal; estaba de cura Párroco el Presbítero Juan Francisco Santos, eminente y digno sacerdote. Entablan conversación sobre la metrópolis caraqueña, su bullicio, la contaminación de la ciudad que no duerme. Al día siguiente pensando el padre Santos que Pepe había dormido muy bien le pregunta "Padre Pepe dormirías anoche como un lirón?", a lo que él le responde con su humor caraterístico "Si supiera Padre Santos que casi no dormí, demasiado silencio". En otra ocasión narra que en una oportunidad como profesor jubilado, le suspendieron la pensión y al interrogarle cual era el problema de dicha suspensión respondió "Me creían muerto, mi cédula es la Nº 3.300, imagínate fui uno de los primeros que saque la cédula en el gobierno de Medina Angarita cuando éramos indocumentados". En la fe religiosa sabía comunicarse con todos los estratos sociales, porque utilizaba un glosario de palabras sencillas, claras y precisas que la gente entendía de forma inmediata. Su intelecto le llevo a devorar numerosos e interminables libros, era un entusiasta de la lectura. Además, era un excelente atleta, apasionado del fútbol, jugaba al domino, pero su ímpetu lo volcaba en el juego ciencia: el ajedrez. Su enfermedad que supo llevar con sensatez le hizo retornar a su familia en Caracas y Maracay al lado de su hermana Ana Beatriz, quién le brindó todo su esmero y atención a su hermano del alma. Sus últimos 5 meses de su existencia los pasó en la casa hogar Mis Abuelos de Maracay, donde disfrutó del aprecio del personal y de sus compañeros, con quienes compartió sus últimos momentos. Recibió el sacramento de la comunión y los santos oleos, de manos de los Presbíteros Néstor González y Santiago Ruiz y entrega su alma al creador, para gozar de la viva eterna, el jueves, 6 de octubre a las 3 de la tarde, en la ciudad de Maracay. El Padre Acacio Belandria Pulido, celebró la misa del sepelio, resaltando las virtudes sacerdotales, humanas y familiares de su primo Ilustre Prelado hijo de San José de Bolívar y hombre ejemplar a quien se le recuerda con cariño y admiración.
Agregar a tus favoritos
Enviar email
veces visto: 1412 Comentarios (1)
![]()
Alcon
dijo:
|
|
Un angel hecho sacerdote Que noble y grato recuerdo me trae del padre Pepe, fue el padrino de nuestra promoción de bachilleres en Ciencias año 89. Solía llamarnos "burusitas". Me comprometo a enviar una foto para inmortalizar este hermoso relato. Cabe mencionar que sus restos reposan en la iglesia de San José de Bolívar. Dios te bendiga "Pepito" |




