En Memoria de Ruben Devia Imprimir Correo electrónico
Folclore - Gente dejando huella en San José
Escrito por José Lubin Pulido   
Jueves 17 de Abril de 2008 19:30

Don Rubén Devia fué un campesino Venezolano, de origen andino, hacedores de nuestra patria, con su esfuerzo, dedicación, honestidad, pero por sobretodo con vocación de servicio,

Le conocí en mi infancia, en el caserío El Guardijo, Aldea Río Azul, Municipio Francisco de Miranda. Era un hombre de trabajo, jovial, agradable en el trato y sincero. Los habitantes de la aldea, lo consideraban una persona muy instruida. Poseía varios libros antiguos que leía con frecuencia.

En el ocaso de su vida, allí en el lecho de enfermo estuvimos hablando de los gratos recuerdos que motivaron esa larga, agradable y fructífera amistad. Recordó que conoció a mi padre, un 26 de julio de 1.947, cuando llevó a mi hermana Alba Pulido Chaparro, con tan solo 14 años de edad a estrenarse de maestra rural. Transitaron por un camino de recuas, distante 12 horas de viaje. Don Rubén en compañía de varios vecinos estaban allí presentes para el recibimiento, pues habían realizado las gestiones para la consecución de la escuela. A partir de ese agradable momento se hicieron grandes amigos.

Desde ese año inolvidable los niños campesinos de la aldea Rió Azul pueden aprender a leer y escribir para abrir un nuevo camino en su futuro. Nació Don Rubén Devia en el caserío San Pedro, de la aldea Helechales, en Pregonero, allá por el año de 1.909 y arribó a El Guardijo en 1.942, para fundar un finca. Relató con pormenores las vicisitudes que afrontó, para llevar adelante la ardua labor. Taló grandes árboles que varios hacheros duraron días para derribarlos, hizo caminos de recuas, construyó puentes de madera, todo ello con ayuda de vecinos en trabajo comunal. Sembró pastos para la cría de ganado, cultivó para la subsistencia: maíz, caña, caraotas. auyamales y chochecos, crió cerdos, gallinas y otras especies menores.

Construyo su vivienda: una casa grande, solariega con largos corredores, amplia cocina, varios aposentos y sala.

Con emoción me relató lo importante que fue conseguir la escuela para Río Azul. En su tercera edad donó el terreno para la construcción de otra escuela, esta vez en El Guardijo.

Grande fue su esfuerzo, para que se construyera el camino de recuas que uniese a Río Azul con el poblado de San José de Bolívar por una vía mas corta, en esa labor le acompañaron los aldeanos y moradores del poblado, entre ellos, los señores: Olinto Chaparro, Palmenio Santander, Víctor y Segundo Pulido y Faustino Gómez.

Enfermo como estaba pero con brillante memoria, hizo referencia que había presenciado, cuando en el sitio de Helechales hicieron preso al General Juan Pablo Peñaloza y relataba las escaramuzas bélicas que a menudo se suscitaban en esa época. En su vida octogenaria como hombre progresista, se propuso construir un nuevo trapiche de mayor capacidad y a motor. Por lo pesado era difícil transportarlo, observó  los helicópteros que transportaban cargas para la represa, se pone en comunicación con un piloto, quien lo admira por la proeza que desea realizar, por su edad avanzada con esa capacidad de trabajo, le transportó ese pesado trapiche haciendo realidad su último deseo.

Hospedó en su casa a numerosas personas de diferentes estratos sociales sin reparar en credos religiosos o políticos, a quienes sirvió con desprendimiento y amabilidad sincera.

Vivió una vida ejemplar, parco y reservado en su trato, de aguda inteligencia símbolo del gentilicio del campesino tachirense.

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José Lubin Pulido
 
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